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Los grabados de Piranesi

 

Vista del Coliseo . Giovanni Paolo Panini

Un ciudadano medio europeo actual podría llegar a sentirse muy identificado con el llamado «Grand Tour» del S.XVII y XVIII , con la bajada de los precios de los ferrocarriles muchos europeos pero sobre todo ciudadanos de clase alta británicos, escritores y artistas emprendieron unas rutas turísticas, principalmente en Francia e Italia, para descubrir y admirar el arte clásico europeo.

A falta de selfies en modernos teléfonos móviles buscaron una reminiscencia de esa experiencia de viaje y la encontraron en las obras de artistas que reproducían los paisajes y la emoción de esos momentos vividos.

Artistas como Canaletto, Pannini o Guardi en Venecia y Carlo Maratta o Piranesi en Roma promovieron un tipo de arte destinado a viajeros.

El gran canal por Canaletto

 

En un itinerario clásico por Italia no podía faltar una visita a Roma y uno de los artistas más influyentes de esta ciudad fue Giovanni Battista Piranesi, cuyos grabados han sido transmitidos por los nobles que retuvieron las impresiones hasta hoy.

Veduta dell’arco di Tito-Piranesi

Los viajeros que llegaron a la Roma del S. XVII chocaron con el contraste entre los habitantes más humildes de la región y las maravillas de las ruinas y restos del periodo clásico del arte romano. Piranesi supo ver en ese contraste un modo narrativo para contar a la vez que describir e imaginar escenarios espectaculares, mezclando fantasía con realidad.

Sería difícil dar un papel específico al trabajo de Piranesi; diseñador, arquitecto, decorador de interiores, arqueólogo, grabador, coleccionista de objetos, ingeniero, escritor o pintor. Todo depende del prisma con el cual se miren sus obras.

Giovanni Battista Piranesi nació el 4 de Octubre de 1720 en Mogliano

Veneto, una localidad en el noroeste de Italia cercana a Venecia, entonces una República. Hijo de un cantero,recibió una educación técnica gracias a su tío materno, Matteo Lucchesi . También recibió una educación de arquitecto basada en el diseño de perspectiva con el grabador Carlo Zucchi. No optaría por una visión práctica de la arquitectura , sino que buscaría la visión más poética y artística en su trabajo a partir de la arquitectura. A pesar de escribir varios tratados sobre teoría e historia de la arquitectura, solamente proyectó una construcción, la misma en la cual se halla enterrado. Santa María del Priorato en Roma.

 

En 1740 se trasladó a Roma y  estudió con el maestro Giusepe Vasi, el más famoso grabador de la época , al que sobrepasaría con el tiempo en fama e innovación en su visión de la producción de las vistas de la ciudad para visitantes y nobles.

 

Supo encontrar ese equilibrio entre su formación, el mercado del arte y un anhelo en buscar nuevas formas de construir e imaginar a partir de la historia y la arqueología .

 

Piranesi inició a interesarse por la arqueología y la historia del clasicismo de la Roma Antigua cuando viajó a Nápoles interesado por los descubrimientos de Herculano, otra ciudad cercana a Pompeya, que quedó sepultada por las cenizas.

Son conocidas sus Vedute di Roma, que iniciaría en 1747 y desarrollaría durante toda su vida, hasta su muerte en 1778. Las impresiones se hallan repartidas en museos de todo el mundo y se trata de vistas de la ciudad reimaginadas , idealizadas, trasladadas a un escenario épico que mezcla la grandiosidad de la antigua Roma con el contraste con el presente y su decadencia. Piranesi juega con los espacios, las perspectivas y los edificios, que mueve a su antojo para ofrecer la imagen más poderosa posible.

 

También destaca la serie Antichità Romane, obra publicada en 1756 y quizás su serie más conocida, la serie Carceri d’Invenzione. Piranesi realizó 16 grabados entre 1745 y 1750 de escenarios imaginados evocando la pesadilla, lo imposible, el laberinto, «Un fantasma en las arenas del mar» como lo describió John Ruskin en 1851 una obra que influenciará más tarde a los Surrealistas y artistas como Escher o a creadores modernos de universos imaginados.

Piranesi no solamente buscó una visión nueva de la arquitectura y la arqueología a través de sus grabados, generó conocimiento.

Una de los primeras fases de Piranesi en sus grabados carceri d’invenzione

Realizó una gran cantidad de grabados de la serie Vedute di Roma a lo largo de toda su vida con un amplio recorrido por la Roma imperial, hizo más de mil grabados sobre Los Foros, el Campidoglio, La Plaza S. Pietro, el Colisseo, el puente Sant’Angelo, El Panteón, Piazza Navona. Del Arco de Tito llegó a realizar más de 4 versiones diferentes.

Piranesi usaba el aguafuerte sobre una lámina de metal, cobre o zinc recubierta de cera, utilizando alguno de los procedimientos de calcografía para tener una referencia establecía un dibujo inicial con todos los elementos de la composición. Este proceso se puede repetir añadiendo y quitando elementos con instrumentos dedicados.

Con la técnica del aguatinta realizará diferentes fases hasta conseguir los efectos deseados de luces y sombras y efectos difuminados o de textura.

 

Carceri-Piranesi

 

Detalle-Piranesi

 

Piranesi alcanza niveles de virtuosismo en el grabado al nivel de Goya o Durero. Utilizando diferentes tipo de líneas, puntos y de efectos de buril para lograr el resultado deseado . Podemos observar como crea las ramas y hojas de los arboles usando diferentes trazos y como cruza las líneas o usa el aguatinta para resaltar o oscurecer elementos.

 

Detalle-Piranesi Detalle del grabado . Met Museum

PIranesi no solo deja al viajero con una parte de Roma, establece un discurso narrativo dentro del grabado.

 

mayo 11, 2020

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